Entonces me puse a pensar en ese día, ese día que sabía que llegaría, que sería la última vez que te volvería a ver y estar contigo, fue extraño porque ya anteriormente me habías dejado las cosas claras, pero tu decidiste invitarme a salir por agradecimiento por haberte invitado al concierto, ese día me invitaste a comer y conversamos cosas de la vida, mejor dicho nuestros proyectos. Al terminar nos dirigimos a tu departamento, cosa que yo no debía haber hecho y debí haberme ido a mi casa. La situación fue que llegamos a tu hogar y las palabras ya no fluían, te fuiste a la ducha y tu frialdad se notaba a kilómetros hasta llegar al punto que esa noche fumaste como nunca y no dejabas tu celular ningún segundo. Entonces me preguntaba por que quisiste hacer eso? porque llegar a ese punto de ignorarme? La situación es que me aburrí de ver como chateabas en tu celular y mirabas de reojo la televisión, ya que no me decías ninguna palabra me di vuelta y me quede dormida, fue una de las noches más incomodas y desagradables que pase contigo, recuerdo que me comentaste que te ibas de parranda a farellones al siguiente día y bueno ahora al pasar el tiempo entiendo todo, las cosas cambian yo lo sabía, pero no era necesario esa fría noche.
A pesar de todo pasaron las horas, amaneció yo me quede despierta un buen rato hasta el punto de observarte mientras dormías, trataba de abrasarte sin que te dieras cuenta, te hacía cariño en el pelo y así me la pase un buen rato, reconozco que en algún momento me sentí tan embobada con tu presencia, me sentía tal cual como niña de quince años (enamorada). Hasta que me levante me dirigí al comedor me senté en el sofá y estaba tu chaqueta la cual tanto me gusta, la abrazaba como si fueras tú y la olía una y otra vez porque una de las cosas que más me gustaba de ti era tu aroma, hasta que nuevamente me quede dormida... sonó el celular y nos tuvimos que levantar e irnos a trabajar. Eso fue todo, eso sería todo...
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